Política

El Gobierno celebra la desaceleración de la inflación, pero sigue de cerca sondeos que muestran una disputa ajustada con la oposición

La inflación de junio, que volvió a ubicarse por debajo del 2%, fue recibida con entusiasmo por el Gobierno, que considera el dato como una nueva señal de estabilidad económica. El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró el resultado en redes sociales y hasta aprovechó para ironizar sobre la eliminación de Francia del Mundial 2026, vinculando el desempeño económico con una jornada favorable para el país.

Sin embargo, puertas adentro reconocen que el descenso de los precios no alcanza por sí solo para consolidar el respaldo social. Mientras la inflación continúa desacelerándose, otros indicadores, como el costo de la canasta básica y el nivel de actividad, siguen generando preocupación. En junio, una familia necesitó más de $1,5 millones para no quedar por debajo de la línea de pobreza, mientras que el incremento de los servicios y el transporte continúa presionando sobre el poder adquisitivo.

En la Casa Rosada sostienen que el segundo semestre será determinante para mostrar una recuperación económica más visible. La apuesta oficial es que una mejora en el consumo y en la actividad fortalezca el respaldo político del Gobierno y facilite la negociación de proyectos clave en el Congreso, entre ellos la posibilidad de suspender las elecciones PASO.

Al mismo tiempo, distintos sondeos comenzaron a encender alertas en el oficialismo. Algunas encuestas muestran un escenario de mayor competitividad con la oposición y reflejan el crecimiento de dirigentes como Axel Kicillof, que gana protagonismo dentro del espacio opositor, mientras otras figuras del peronismo, como Sergio Massa, aparecen con menor nivel de centralidad.

Los análisis sobre la conversación pública también muestran cambios en el clima político. Especialistas advierten que La Libertad Avanza dejó de ser vista únicamente como una fuerza de renovación para pasar a ser evaluada por los resultados de su gestión. En paralelo, el PRO recupera visibilidad y otros espacios opositores intentan capitalizar el desgaste propio del ejercicio del poder.

A este panorama se suma la persistente interna dentro del oficialismo. Los recientes cambios en la estructura del Gobierno y la redistribución de funciones entre distintos sectores del Ejecutivo volvieron a dejar en evidencia las tensiones internas, que continúan marcando el pulso político mientras la administración de Javier Milei intenta sostener la iniciativa tanto en el plano económico como en el legislativo.