E.A.M., el hombre detenido este miércoles en Quilmes por amenazar al presidente Javier Milei a través de un video publicado en TikTok, quedó bajo investigación luego de un operativo realizado por el Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la Policía Federal Argentina. El perfil del sospechoso llamó la atención de los investigadores por sus antecedentes, su actividad en redes sociales y la simbología de los tatuajes que lleva en el cuerpo.

De acuerdo con fuentes vinculadas a la causa, el acusado no registra actividad laboral ni profesión y presenta características que los investigadores compararon con las de Fernando Sabag Montiel, condenado por el intento de magnicidio contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El hombre posee antecedentes penales por robo agravado, resistencia a la autoridad, lesiones y episodios vinculados al uso de armas de fuego. Además, cumplió una condena de tres años de prisión.
En las redes sociales mantenía una intensa actividad. Administraba dos perfiles de Instagram y otros dos de Facebook, donde compartía imágenes y videos en los que exhibía los numerosos tatuajes que cubren distintas partes de su cuerpo. Uno de los más llamativos lleva la inscripción “General Mafia”, sobrenombre con el que se identificaba públicamente.
Debajo de ese diseño aparece tatuado el nombre de Vicky Xipolitakis junto con la fecha de nacimiento de la mediática. En sus publicaciones era habitual encontrar mensajes dirigidos a ella, en los que le expresaba una fuerte obsesión e incluso llegaba a manifestarse con un tono agresivo.
En otros videos también hacía referencias a distintas figuras públicas, entre ellas Wanda Nara, Rocío Oliva y el exministro Aníbal Fernández. Además, se autodenominaba “el rey de las mujeres fuertes” y aseguraba ser el “doble oficial” del cantante Nicky Jam en la Argentina, motivo por el cual también llevaba tatuada la palabra “Life”, asociada al artista.
Durante el allanamiento, los efectivos secuestraron un teléfono celular, un gabinete de computadora, auriculares, una escopeta de fabricación casera tipo tumbera, réplicas de fusiles de aire comprimido, municiones compatibles con esas armas y otros elementos que serán sometidos a distintas pericias.
Uno de los aspectos que más analizan los investigadores es el significado de los tatuajes del acusado. Según explicaron fuentes policiales, varios de los dibujos están asociados dentro de determinadas subculturas criminales con el uso de armas, el liderazgo dentro de organizaciones delictivas y la violencia.
Entre ellos figura la silueta de un arma de fuego tatuada en una oreja, un signo de pesos en la frente, una rosa vinculada por los especialistas a la iconografía utilizada por organizaciones criminales como el Tren de Aragua y un reloj, que suele representar el tiempo pasado en prisión.
También posee la imagen del Gauchito Gil, considerado por algunos delincuentes como un símbolo de protección, además de coronas en ambas manos, asociadas con el poder y el liderazgo dentro del ambiente carcelario.
Otro de los tatuajes que despertó interés es el de un fusil AK-47, una imagen que, de acuerdo con los especialistas consultados en la investigación, suele emplearse para proyectar una imagen de peligrosidad, capacidad de fuego y disposición al enfrentamiento armado. En esa misma línea, lleva grabada una figura similar a una ametralladora MAC-10 en uno de los laterales del cráneo, un diseño que en ciertos ámbitos delictivos suele vincularse con quienes cumplen funciones de “soldados” o ejecutores dentro de organizaciones criminales.
En el rostro también presenta una cruz acompañada por una daga o espada, un símbolo que puede representar conceptos como protección, combate, honor o disposición a la violencia y que, según los investigadores, en algunos casos también se relaciona con determinados códigos de jerarquía dentro del mundo criminal.
Mientras avanza la investigación judicial, los elementos secuestrados y el análisis del perfil del detenido serán claves para determinar el alcance de las amenazas dirigidas al presidente Javier Milei y establecer si existía un riesgo concreto detrás de las publicaciones difundidas en redes sociales.


