ECONOMIA

El ajuste llega a su límite: con un mercado laboral más débil, cada vez cuesta más llegar a fin de mes

El deterioro del mercado laboral empezó a poner un límite a las estrategias que los hogares utilizaron durante los últimos meses para sostener sus ingresos. Con salarios que perdieron poder adquisitivo, menos empleo formal y un mayor peso del endeudamiento, cada vez más personas recurren a changas, segundos trabajos y crédito para cubrir gastos cotidianos.

Un informe del Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (Cetyd) de la Universidad Nacional de San Martín advirtió que el salario real promedio de los trabajadores privados se ubica 14% por debajo del nivel de hace una década. En el sector público, la pérdida acumulada ronda un tercio del poder de compra.

Frente a ese escenario, creció el pluriempleo y también la cantidad de integrantes del hogar que salen a buscar ingresos. La tasa de actividad alcanzó un récord de 48,6% en el primer trimestre, reflejando que cada vez más personas intentan incorporarse al mercado laboral.

Sin embargo, el problema aparece del otro lado: la economía no genera suficientes puestos de trabajo. Mientras sectores como el agro, la minería y la energía continúan expandiéndose, la construcción, la industria y el comercio —actividades que emplean a más trabajadores— siguen mostrando debilidad.

El informe sostiene que ese desajuste se traduce en un fuerte aumento de la subocupación. Muchas personas trabajan menos horas de las que necesitan y terminan insertándose en empleos precarios, informales o cuentapropistas, donde predominan las changas y los ingresos inestables.

Las cifras reflejan esa tendencia. Durante el primer trimestre de 2026 se perdieron más de 156.000 empleos formales, mientras que el trabajo informal incorporó cerca de 380.000 personas, impulsado principalmente por asalariados no registrados y cuentapropistas.

Ante la falta de ingresos suficientes, el crédito se convirtió en otra herramienta para sostener el consumo. Los préstamos personales y el financiamiento ofrecido por bancos y fintech crecieron con fuerza desde fines de 2023, especialmente para afrontar gastos corrientes e imprevistos.

Pero esa alternativa también empieza a mostrar señales de agotamiento. La suba de las tasas de interés elevó el costo del financiamiento y la morosidad aumentó de manera sostenida. Según el Cetyd, la deuda vinculada a tarjetas de crédito y préstamos personales es la que más creció en incumplimientos, lo que refleja las dificultades de muchas familias para sostener los pagos mensuales.

El diagnóstico es claro: los hogares trabajan más, buscan nuevas fuentes de ingresos y recurren al crédito, pero esas estrategias comienzan a perder eficacia en un mercado laboral que todavía no logra recuperarse.