(Desde Estados Unidos) La selección argentina lo hizo otra vez. Cuando el partido parecía complicarse y el rival encontraba respuestas, el equipo de Lionel Scaloni volvió a demostrar que su mayor fortaleza no pasa únicamente por el fútbol, sino por una personalidad inquebrantable que le permitió derrotar 2-1 a Inglaterra y meterse, una vez más, en la final de una Copa del Mundo.

A lo largo de este Mundial 2026, la Albiceleste ya había dado sobradas muestras de carácter. Remontó partidos que parecían perdidos, respondió en los momentos de mayor presión y volvió a exhibir esa capacidad para levantarse cuando el panorama luce más oscuro. Frente a Inglaterra, esa historia volvió a repetirse.
Mientras muchas selecciones llegaron al torneo con el cartel de favoritas, Argentina fue construyendo su camino con sacrificio, entrega y un grupo que nunca deja de creer. Esa mentalidad competitiva volvió a quedar reflejada en una semifinal cargada de tensión, donde el equipo respondió con autoridad después de comenzar abajo en el marcador.
El gol inglés parecía cambiar el rumbo del encuentro, pero lejos de desordenarse, el conjunto de Scaloni tomó el control del partido. Con personalidad, recuperó la posesión, empujó constantemente y encontró el empate gracias a un gran remate de Enzo Fernández. Desde ese momento, la Selección dominó el juego y terminó imponiendo su ritmo hasta conseguir el gol del triunfo.
Lionel Messi volvió a destacar el espíritu de un plantel que, pese a las críticas que recibió durante algunos pasajes del torneo, nunca perdió la confianza. El capitán remarcó que este grupo mantiene intacta su ambición y recordó que viene sosteniendo un ciclo exitoso desde hace varios años, respaldado por títulos y actuaciones decisivas.
Los propios futbolistas también hicieron hincapié en el valor emocional que tuvo esta victoria. Enzo Fernández recordó que el plantel vivió el partido con un sentimiento especial por todo lo que representa enfrentar a Inglaterra, mientras que Nicolás Tagliafico aseguró que lo que atraviesa esta generación es difícil de explicar y solo puede entenderse desde adentro del grupo.
Con otra remontada, una nueva demostración de carácter y una identidad cada vez más consolidada, Argentina volvió a ganarse un lugar en la final del Mundial. Ahora tendrá un último desafío por delante, pero ya dejó en claro que, además del talento, posee un espíritu competitivo que la convierte en una de las selecciones más respetadas del planeta.





