ECONOMIA

La reactivación pierde fuerza: los sectores más golpeados siguen sin tocar fondo y crece la preocupación económica

Los motores tradicionales de la economía todavía no encuentran un piso. La industria y la construcción registraron en julio una caída mucho más profunda de la esperada y encendieron una nueva señal de alarma sobre la reactivación, que ya no logra sostenerse únicamente con el impulso del agro, la energía y la minería.

Los últimos datos oficiales muestran que la producción industrial se desplomó 5% frente a junio en términos desestacionalizados, mientras que la construcción retrocedió 4,6%, dos de los peores registros del año.

El freno fue generalizado. La industria acumuló una contracción de 2,6% en los primeros siete meses del año y doce de las dieciséis ramas manufactureras terminaron julio con caídas interanuales. Los rubros más afectados fueron maquinaria y equipos, textiles, indumentaria y calzado.

La construcción, que todavía mantiene un leve saldo positivo en el acumulado anual, perdió fuerza durante el invierno y volvió a sembrar dudas sobre la continuidad de su recuperación.

Mientras los sectores vinculados a las exportaciones siguen mostrando dinamismo, los relacionados con el mercado interno continúan debilitados. Esa divergencia llevó a los analistas a recortar nuevamente la proyección de crecimiento del PBI para este año, que ahora ronda el 2,1%, muy por debajo de las estimaciones que meses atrás superaban el 3%.

La preocupación también empieza a trasladarse al frente financiero: distintos informes privados advierten que aumentó la morosidad entre las empresas industriales y que miles de pymes enfrentan mayores dificultades para acceder al crédito en un contexto de tasas reales elevadas.

Economistas especializados sostienen que la economía atraviesa una recuperación cada vez más desigual. Mientras minería, energía y agro generan divisas y crecimiento, la industria, el comercio y la construcción —los sectores más intensivos en empleo— siguen sin mostrar señales claras de recuperación.

El dato de agosto será clave para determinar si el fuerte retroceso de julio fue un episodio aislado o el inicio de un enfriamiento más persistente de la actividad económica.